No hay duda: la revolución bolivariana se encuentra en el momento de mayor peligro, después de la muerte del presidente Hugo Chávez.
En los hechos, se trata de apoyar abiertamente las acciones desestabilizadoras de la derecha venezolana, que pretende derrocar por cualquier medio al gobierno constitucional de Nicolás Maduro.
Chávez consideró al pueblo trabajador como la fuerza política motriz de este proceso liberador y también como la única posible en la cual confiar para una alianza estratégica.
El imperio y sus asociados apátridas se unifican en una operación subversiva que pretende pasar por legal y legítima.
Ya Sandino había sentenciado: sólo los obreros y campesinos irán hasta el fin .
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/01/opinion/019a2pol
