Con razón muchos autores no sólo hablan de una crisis del capitalismo sino de una crisis de la civilización.
Todo lo anterior parecería anecdótico si no sirviera para darnos cuenta que la crisis que vivimos es una crisis económica, moral, intelectual, política y social.
Ser trabajador es ser obrero, campesino, empleado, profesor, ingeniero, médico, abogado, y profesionista en el uso de las manos y la inteligencia.
Hoy podemos hacer que nuestra lucha solidaria de pueblos y trabajadores viva ese paso de lo ideal que se vuelve real.
Las grandes crisis de este sistema de dominación y acumulación movido por el afán de poder, de riquezas y utilidades no sólo obedecen a que baja la tasa de utilidades de las compañías, o a que hay problemas de sobreproducción o de subconsumo.
Fuente original: Crisis: Tendencias y alternativas – La Jornada
