Estas cifras, por sí mismas, contradicen el optimismo oficial sobre la supuesta solidez de las finanzas nacionales y la pronta recuperación en el ritmo de crecimiento.
De acuerdo con el Sistema de Indicadores Cíclicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), desde finales de 2015 México entró en una fase recesiva de su ciclo económico de largo plazo.
Dicha información confirma una serie de anuncios que en los últimos días apuntaban a una evolución negativa de la economía mexicana durante los próximos meses, así como a potenciales problemas a mediano y largo plazos.
El país asiste, por el contrario, a una confluencia de factores muy peligrosos para su estabilidad económica, que amenaza con consecuencias devastadoras para los sectores populares y aun para la mayor parte de las clases medias.
Por su parte, el Banco de México presentó en su informe trimestral un recorte de medio punto en su pronóstico de crecimiento para 2016, situándolo entre 2 y 3 por ciento del producto interno bruto, con lo cual puede descartarse que el escenario negativo vaya a disiparse en los próximos meses.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/04/opinion/002a1edi
