El jueves, Svetlana Gánnushkina comentaba así a esta corresponsal las incógnitas en liza sobre la concesión del Nobel de la Paz en Oslo.
Pasan de largo frente a los despachos del Comité de Ayuda Cívica desde donde los miran rostros de todos los colores.
Dotada de una extraordinaria capacidad de trabajo, Gánnushkina ha viajado reiteradamente por el Cáucaso y ha redactado informes sobre la situación de la comunidad chechena en Rusia.
Rusia reparte a cuentagotas el estatus de refugiado político, del que disfrutan 770 personas, según los datos manejados por Gánnushkina.
“Si le llegan a dar el premio a Svetlana Alexéievna, usted podría contar que estaba arreglándole el horno cuando anunciaron el galardón”.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/07/actualidad/1475847425_606232.html
