Como dándole la razón, Christiane Dienel, directora de la escuela, tuiteaba: “¿Quién fabrica aquí el odio?”.
Hildesheim es una ciudad verdaderamente aburrida, no ese lugar en el que uno imaginaría que existiese una “fábrica de odio”.
Y Köhler pudo seguir dando su seminario en el semestre de verano con los mismos materiales e intentado demostrar que Israel es “inhumano”.
Aseguró que era una “auténtica amiga de Israel” y que había puesto a sus hijos “nombres judíos”.
La cuestión es un seminario para futuros trabajadores sociales titulado “La situación social de los jóvenes en Palestina”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/08/actualidad/1470682319_980640.html
