Si hay movimientos sociales crecientes y contestatarios o al menos de resistencia, se debe a que las instituciones, incluidos los partidos políticos, están fallando.
La ausencia de partidos que auspicien la participación de la sociedad agrava el problema y, por lo mismo, pierden credibilidad.
¿No es responsabilidad de los gobiernos dar seguridad y propiciar, mediante políticas económicas y fiscales, una vida digna a los ciudadanos?
¿No es responsabilidad de los gobiernos velar por el cumplimiento de las leyes para todos, igual sean ricos e influyentes que pobres y sin oportunidades?
La democracia supone que los ciudadanos tenemos derecho a participar en la toma de decisiones públicas y si se cierran los canales institucionales para ejercerlo lógico es que se haga al margen de dichos canales.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/15/opinion/018a1pol
