Aprendí a escribir después de los diez años, y en mi idioma materno después de los veinte.
Me refiero al idioma aprendido en el seno materno y al segundo idioma, dominante en el medio social.
Aprender a escribir y hablar un segundo idioma es un reto de vida por el cual han pasado muchísimas personas que hoy son bilingües.
De ningún modo es fácil escribir un idioma que apenas se conoce.
Escribir y aprender a pronunciar las palabras van de la mano.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/04/09/ojarasca-de-la-obsesion-ajena-a-la-raiz-primera
