La simulación como forma de ser en la vida cotidiana, pero también en la conducta de las instituciones y la vida pública.
Uno de los ensayos más famosos de Octavio Paz en El laberinto de la soledad es el titulado Máscaras mexicanas .
Lo más pernicioso no es la brecha entre lo que se dice y lo que se hace, sino lo que se aparenta hacer y en realidad no ocurre.
Promesas, compromisos, declaraciones, decretos, leyes en forma: todo es falso.
Desde el siglo XIX, el propio proyecto constitucional es simulacro.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/11/opinion/035o1est
