Desde entonces, la familia vive una penosa situación que la ha afectado de muchas maneras y mantiene en terapia sicológica a la joven atacada.
Pese a que la fiscalía cuenta con un expediente abierto y pruebas y elementos suficientes para actuar , Fernández Torres no cree en la impartición de justicia a la veracruzana.
Lo único que obtuvo fue una campaña de desprestigio en redes sociales, ante lo cual se vio obligado a proceder legalmente.
El padre de la agraviada buscó hablar con los progenitores de los delincuentes para que repararan el daño sicológico y personal.
Los Porky’s admitieron su culpa en un video que circula en redes.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/23/opinion/033o1est
