El gran reto de las sociedades democráticas es mantener su régimen de libertades en buen estado de salud frente a las presiones restrictivas derivadas de la lucha contra el terrorismo.
El Consejo de Estado ha subrayado que “la inquietud” desatada tras el atentado de Niza no basta para justificarlo.
El desafío terrorista, en suma, debe encontrar de frente Gobiernos que garanticen seguridad y libertad sin entretenerse en divisiones sobre un bañador.
En un paso importante para esta ecuación clave, el Consejo de Estado de Francia suspendió ayer el veto al burkini que había dictado el alcalde de Villeneuve-Loubet (Alpes-Maritimes) en una decisión que sentará jurisprudencia para la treintena de Ayuntamientos que lo habían prohibido.
El burkini, como el burka y el niqab, no pueden ser bienvenidos en una sociedad igualitaria, pues suponen una imposición que subordina a la mujer, pero su prohibición en la playa supone alinearse con un recorte de libertades que nada añade a la seguridad pública.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/26/opinion/1472230283_359877.html
