Durante ocho años se dedicó a despreciar la política del presidente Obama.
En términos coloquiales es lo que sucede al Partido Republicano en este periodo de elecciones primarias.
No ha habido términos medios ni diálogo posible.
Se articuló una campaña de ataque y desprestigio en el Congreso a cualquier iniciativa que pudiera dar popularidad al presidente.
Los republicanos no sólo odian a Obama, sino que jamás han aceptado que es el presidente, Slate dixit.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/29/opinion/016o1pol
