Hoy, 1 de mayo, se celebra el Día del Trabajo en casi todos los países del mundo.
Hasta el Vaticano se vio obligado a abrazar esta festividad y en 1954 el Papa Pío XII declaró el 1 mayo el día de San José Obrero.
Para conseguir un derecho que hoy consideramos incuestionable, la jornada la laboral de ocho horas, hizo falta sangre, sudor, lágrimas… Y un puñado de muertos.
Pese a que no podemos relajarnos, pues muchas de las conquistas laborales peligran, el Día del Trabajo se ha convertido en un día festivo más que ha perdido su carácter obrero y reivindicativo.
Una jornada que ha ido perdiendo su carácter reivindicativo para convertirse en un día festivo sin más, pero que sigue siendo uno de los pilares del movimiento obrero.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/01/mexico/1462078570_224431.html
