De aire distante, de rasgos afilados, tieso, con la melenita plateada echada para atrás, Michel Temer tiene, es verdad, una pinta algo siniestra.
El vicepresidente de Brasil, Michel Temer.
Lo hará de una manera especial, una vez que Dilma Rousseff ha sido apartada del poder por el Senado.
El imparable proceso de impeachment – y la marcha calamitosa del país- debilitó progresivamente a Rousseff y fortaleció al mismo tiempo a Temer.
Rousseff y él, a pesar de sus ideologías distintas y por aquello de la gobernabilidad, fueron aliados politicos durante seis años.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/11/america/1462998912_817532.html
