De esa forma, las autoridades económicas del país ratifican su confianza en una medida que hasta el momento no parece tener mayor mérito que su apego a la ortodoxia neoliberal y monetarista en que se formó el funcionariado que controla la política cambiaria del país.
En efecto, la colocación de decenas de millones de dólares a precios inferiores a los del mercado no ha frenado la depreciación de nuestra moneda, que se desató a finales de 2014 y que en días recientes se ha acercado a una nueva sima cambiaria.
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray, indicó ayer que las subastas de dólares que el Banco de México (BdeM) realiza para intentar contener la depreciación del peso frente a la divisa estadunidense continuarán, aunque consideró que la Comisión de Cambios (integrada por Hacienda y el banco central) podría realizar ajustes a dicho mecanismo de intervención si las condiciones cambian .
La razón evidente de ese fenómeno es que las subastas de dólares, además de minar las reservas estratégicas del país, constituyen una medida de carácter meramente coyuntural que beneficia principalmente a los especuladores cambiarios y no ofrece ningún alivio a las determinantes estructurales de las devaluaciones que enfrenta cíclicamente el país: la debilidad y dependencia de la economía nacional respecto de la estadunidense; la abdicación de potestades de soberanía monetaria como consecuencia de la instauración del modelo de libre cambio; las dificultades del país para hacerse de fuentes legales de divisas distintas del petróleo, las remesas y el turismo, y otros factores estrechamente vinculados a la imposición del modelo neoliberal en México.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/13/opinion/002a1edi
