La «liberación» del Bolero, por lo tanto, amenaza con una exposición sin mesura de la partitura de Ravel, incordiando incluso el descanso del compositor francés.
Tan feliz que su papel de empleados al cuidado de Edouard Ravel, hermano del compositor y heredero universal, les proporcionó la titularidad de la explotación del Bolero.
Calculaba el diario Libération que la música de Ravel ha engendrado 500 millones de euros en derechos.
Quiere decirse que la popularidad del Bolero en las salas de concierto parece haber sepultado la razón original del encargo.
Y que Ravel lo compuso para quitarse de la cabeza un aire musical andaluz que le martilleaba la cabeza.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/02/actualidad/1462201295_083105.html
