Todo en el camino puede ser irritante o placentero, de ti depende.
Puede llegar a ser una tortura china si no te preparas físicamente.
Cada día hay esguinces, piernas rotas y todo tipo de desgracias -por eso conviene prepararse, para evitar lesiones-, pero no te asustes, la mayoría de los peregrinos llegan a Santiago ilesos.
Vale con levantarte a las nueve (total, estás de vacaciones), desayunar con calma y aprovechar también las horas de tarde para caminar, puede ser muy buena idea si el tiempo lo permite.
Cada gramo de más te pesará inmensamente y acabarás abandonándolo o enviándolo por correo de vuelta a casa.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/08/17/articulo/1471439933_164740.html
