El Madrid cantó victoria en el templo de Cruyff.
No hay hoy mejor piedra para edificar una iglesia como la que pretende Zidane que la ganada en el coliseo de Cruyff.
No hubo más tregua en la grada porque el Barça encimaba al Madrid desde que pitó el inicio del encuentro el novel Hernández Hernández.
El protocolo dispuso que Laporta y Rosell se situaran en los extremos, como si fueran Messi y Ronaldo, los dos iconos de un clásico impregnado de Cruyff.
Alves estiraba al equipo desde la banda derecha, Messi encaraba a Ramos y reculaba descaradamente el agarrotado Madrid.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/02/actualidad/1459610870_427687.html
