El especialista nos recuerda que 70 por ciento de la población se mueve en transporte público de baja calidad .
El diagnóstico de Mario Molina es puntual y debiera ser conocido masivamente; aquí puede leerse íntegramente.
La contaminación sufrida en la Ciudad de México tiene un caudal de antecedentes que explican por qué el futuro alcanzó, para perjuicio de quienes la habitan o por ella transitan, a la capital del país.
Tiene razón Mario Molina cuando sostiene que no hay soluciones mágicas para disminuir los niveles de contaminación en la Ciudad de México.
Es impostergable que las autoridades de la ciudad intervengan para terminar con la corrupción que campea en muchos centros de verificación.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/13/opinion/017a2pol
