«Tenemos que hacer más para lograr nuestros objetivos comunes de crecimiento global», reconocen los miembros del G-20, que en su conjunto copan un 85% del PIB mundial.
La OCDE rebajó la semana pasada en tres décimas su proyección de crecimiento global, hasta el 3%.
Sin embargo, según el grupo, sus vaivenes son exagerados: «la magnitud de la reciente volatilidad de los mercados no refleja los fundamentos de la economía global».
Tampoco ayuda la progresiva desaceleración de la economía china y las turbulencias de sus Bolsas, que se han contagiado en otras plazas mundiales y han alimentado la incertidumbre.
El G-20 no descarta ninguna opción que permita impulsar el débil crecimiento mundial, pero tampoco apuesta por una respuesta concreta y mucho menos común para lograr tal fin.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/02/27/actualidad/1456579476_021708.html
