Y es fácil entender por qué: cada día está más cerca de dejar de ser el hombre árbol.
La madre de Abul Bajandar posa su mano sobre la de su hijo, aún sin operar.
Abul Bajandar descansa en su cama del hospital junto a su madre.
Abul Bajandar, en el hospital de Dacca donde se encuentra ingresado.
“Incluso si las verrugas vuelven a crecer, todo apunta a que tendré unos años de vida normal.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/29/planeta_futuro/1456761953_276226.html
