Esta vez, a su alrededor hubo nivel, mucho nivel en un segundo periodo de bandera en el que el Madrid apabulló a un Celta demasiado tieso al inicio y desnudo después.
Cuando todo apuntaba a otro Madrid aflojado y extraviado, el equipo entró en combustión con un estupendo y meritorio segundo tiempo.
El Madrid fue un equipo sin vivacidad, con todas las líneas tan tiesas como las de un futbolín.
Cristiano en ebullición, líder de un Madrid que ya era una manada, voraz, antes y después del episódico y artístico tanto de Iago Aspas.
Ante el Celta, todos le dieron cobijo con un segundo tiempo para enmarcar de no ser por cómo lleva la Liga este Madrid, un Madrid que lo mismo se desata que se deja ir.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/03/05/actualidad/1457200097_865248.html
