Todo ese aparato político tiene un epicentro: el reencuentro con el Papa Francisco.
“El Papa impedirá un estallido social en Argentina”, decía en EL PAÍS esta semana Gustavo Vera, un amigo de Francisco y casi un portavoz oficioso.
Con la vista puesta en diciembre, el Papa y Macri han optado por darse una tregua que tiene una consecuencia inmediata: la pacificación de la política argentina.
Algunos en el entorno de Macri, en especial su gurú, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, le aconsejaron que se olvidara de Francisco.
Casi todos los momentos de convulsión de la historia reciente argentina se producen a finales de año.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/17/argentina/1476722360_047404.html
