Ya tras las elecciones de 2012, un grupo de empresarios se reunió con Mas para pedirle que no pactara con ERC.
La coalición JxS —con CDC, ERC y 11 independientes— no alcanzó los escaños suficientes para investir a Artur Mas, lo que convirtió en cruciales para gobernar a los diez diputados de la CUP.
Tras los resultados del 27-S, las principales patronales catalanas temieron por el riesgo de ingobernabilidad de Cataluña.
Los empresarios ya veían con recelo las negociaciones porque el programa con el que la izquierda anticapitalista concurrió a las elecciones chocaba con sus intereses.
Temen, además, que finalmente la coalición arroje la toalla y ceda en la candidatura de Mas para proponer otro nombre para presidir la Generalitat.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2015/10/09/catalunya/1444419566_700423.html
