No hay un Obama bueno y un Obama malo .
Menos, para una dirigencia como la cubana, que durante más de 50 años ha tenido que lidiar con todas las formas de guerra, abiertas y encubiertas, del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia.
Al igual que todos sus predecesores desde Dwight Eisenhower hasta George W. Bush, Obama, como ha dicho y repetido desde diciembre de 2014 ?cuando se anunciaron las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas?, y ratificó en La Habana, persigue un cambio de régimen por otras vías.
Como en otros escenarios antes, todos los actos simbólicos y los discursos- show propagandísticos e ideológicos del seductor Obama en la isla estuvieron signados por sus dotes de comunicador, que combina miradas, gestos y poses con una refinada retórica manipuladora y demagógica ?mitificadora del capitalismo? que no es percibida por la gran masa, pero que no pasa desapercibida para un público medianamente politizado.
El cuadragésimo cuarto mandatario de EU es un político racional y pragmático, que como los 10 anteriores inquilinos de la Casa Blanca no quiere un cambio de dirección en la política estadunidense hacia Cuba, sino un reposicionamiento táctico.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/28/opinion/020a1pol
