Y también tienen otros primos, los bonobos, con unas relaciones sociales mucho más pacíficas y placenteras, en una especie de matriarcado.
Allí donde los chimpancés optaron por la violencia para asegurar la descendencia, los bonobos eligieron el placer.
Y a partir de aquí, los investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva tratan de explicar las implicaciones de esta lotería.
Por eso, los bonobos copulan mucho más de lo que sería lógico en momentos en los que la hembra, aparentemente, no estaría ovulando.
Es decir, tratar de fecundar a las hembras de bonobo es una auténtica lotería: para los machos es casi imposible saber cuándo deben copular si quieren lograr descendencia.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/29/ciencia/1467192918_882312.html
