Un no origen que lleva a decir a don Miguel Unamuno:“No puedo contar tu vidani puedo explicarlani comentarlaSeñor mío, ‘Don Quijote’Sólo quien esté tocadode tu misma locurade no morir“La vida es sueño de cierto,pero, dinos Don Quijotetú que despertaste del sueñode tu locura para morirabominando de ella, dinos¿no es sueño también la muerte?”
En la lectura de El Quijote se encuentran dos novelas superpuestas: la escritura externa y la inscripción interna (Unamuno).
Apunta al origen propio y ajeno y sabe que no hay origen, que el origen es un no origen, sólo escritura interna; abre caminos que segundo a segundo, instante por instante, nos abre las puertas del espíritu.
Así Cervantes logra que su Don Quijote rompa con el encasillamiento, que habla, se conduce y deja traslucir la escritura interna (Derrida) inscrita como un ser sin temporalidad, ni espacialidad fija, que trasciende, se trasciende, nos trasciende y continúa vivo a 400 años de su muerte, aniversario que se cumple la semana próxima.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/15/opinion/a04a1cul
