El 30 de abril de 2015 la sonda Messenger envió su última imagen desde Mercurio y después, de acuerdo con las órdenes recibidas, se estrelló como un kamikaze contra la superficie del planeta.
La sonda ha demostrado que en el planeta hay agua y compuestos orgánicos, igual que en la Tierra.
“Puede que estemos viendo los restos de la superficie original de Mercurio, con 4.600 millones de años de antigüedad”, resalta Klima.
El análisis de las imágenes de Messenger, algunas tomadas solo días antes de su muerte, han permitido aclarar el misterio.
Los resultados, publicados hoy en Nature Geoscience, muestran que las zonas oscuras de Mercurio están hechas de grafito, el tipo de carbono del que están hechas las minas de lápiz.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/07/ciencia/1457365576_574591.html
