Merkel tiene a su favor que, a un año de las elecciones, en su partido no se divisa ningún candidato que le haga sombra.
El fracaso electoral del domingo acrecentará el debate sobre lo que en Alemania se llama la “cuestión K (inicial de la palabra canciller)”.
La canciller reconoció que ha perdido la confianza de muchos votantes, pero al mismo tiempo defendió sus decisiones de los últimos meses.
«Se puede decir que las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania marcaron el principio del fin de la CDU», aseguró la líder de AfD, Frauke Petry.
Gran parte de ellos, además, se han desplazado a grandes ciudades o a otras zonas del país más prósperas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/05/actualidad/1473080445_148576.html
