Respecto del Partido Republicano, Donald Trump continúa a la cabeza con 738 delegados por 463 de Ted Cruz, su contendiente más cercano.
El conteo de delegados, hasta el 28 de marzo pasado, todavía favorecía a Clinton con mil 243 delegados por 975 de Sanders.
Los esfuerzos del liderazgo republicano por evitar que Trump logre la candidatura no han tenido el efecto deseado, hasta ahora.
Es evidente que ese partido está en una encrucijada que pudiera dar paso a una escisión en su seno.
Las peripecias de los republicanos han abierto la puerta para que los demócratas ganen la elección general, cualquiera que sea su candidato.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/04/opinion/021a1pol
