En este proceso de resistencia popular, cada gesto tiene su valor y cada acción cuenta en favor o en contra.
La situación del país no podía estar peor; el neoliberalismo se apodera de espacios en todos los ámbitos de las relaciones sociales.
Pero el neoliberalismo, con todo su poderío, su dinero, sus medios de comunicación, es incapaz de acallar al movimiento popular creciente que lo confronta.
Se impone a toda costa, pretende someter todo a sus reglas perversas e injustas.
Usa lo mismo la publicidad, la fuerza o el dinero para corromper y, no conforme, busca justificar con discursos y propaganda sus estructuras desiguales e injustas, en las que unos pocos tienen muchísimo y una mayoría se empobrece cada vez más.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/05/opinion/021a2pol
