Y en el mundo real, ¿podría comer con los ojos vendados realmente funcionar como estrategia para controlar tu consumo y tu peso?
Quienes tenían los ojos vendados comieron un 22% menos que el grupo control, pero informaron sentirse igual de satisfechos.
El grupo de los ojos vendados calificó al helado como menos agradable que aquellos que usaron todos sus sentidos.
Podría ser que haya alguna verdad en esa antigua expresión que probablemente te molestaba escuchar cuando eras niño: «Tus ojos son más grandes que tu estómago».
Al igual que las personas que veían su comida, el grupo de personas con los ojos vendados comían más si tenían una porción más grande.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/04/08/estaba-mama-en-lo-correcto-son-mas-grandes-tus-ojos-que-tu-estomago/
