Cuando Estéreo Picnic llegaba a su fin, la tormenta se calmó.
Unos 30 kilómetros separan el centro de Bogotá del parque 222, recinto de Estéreo Picnic.
Cuando dispararon el primer golpe, Estéreo Picnic empezó a vibrar.
Incluso que los barrizales en algunas zonas de Estéreo Picnic tuvieran un encanto similar al festival inglés de Glastonbury.
Al final de la noche, con independencia de la tarima elegida, la lluvia y el tráfico, el festival cumplió su función.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/12/actualidad/1457802447_302135.html
