Diana Manzo
Oaxaca, Oax.- Tras acudir a la Ciudad de México y reunirse con diversas autoridades federales y de organismos internacionales como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, la familia del ingeniero mixteco, Pablo Osorio pidió ayuda para ir a buscarlo a Sinaloa, estado del norte donde el joven de 26 años desapareció el pasado 23 de enero.
A tres semanas de su no localización señalaron que la Fiscalía General de República (FGR) no ha atraído el caso de Pablo.
“No perdemos la esperanza de que Pablo aparezca con vida, por eso estamos pidiendo ayuda económica para ir a buscarlos, porque son cientos de kilómetros y sí no vamos a buscarlo, será más difícil localizarlo”, dijeron.
Pablo no es minero, trabaja como supervisor en la empresa CICAR S.A. de C.V, pero, desafortunadamente se encontraba en el mismo sitio y lugar donde desaparecieron los 10 mineros, porque esperaba su camión para trasladarse a sus labores como supervisor de túneles, en el del kilómetro 161 al kilómetro 188 de la autopista Sonora- Durango.
En entrevista Maurilio Santiago, abogado de la familia y director del Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas lamentó la dilación de las instancias, pues la ONU reconoce la desaparición del joven mixteco como desaparición forzada.
Destacó, que las autoridades deben asumir su responsabilidad y estar en todo momento en contacto con los familiares del ingeniero, que sí bien no trabajaba para la mina, está desaparecido.
“La empresa CICAR S.A. de C.V. con sede en el estado de Puebla no nos ha buscado para nada, prácticamente nosotros estamos buscando a Pablo, y no perdemos la fe de que lo localicemos con vida, porque vivimos con gran angustia y mucha desesperación”, dijo.
El abogado agradeció las muestras de apoyo que han recibido para su viaje a ciudad de México y durante su estancia, pero no es suficiente, porque las autoridades competentes no han hecho nada.
Pablo, es egresado del Instituto Tecnológico de Tlaxiaco, y realizó su residencia en dicha empresa, posteriormente lo contrató y fue enviado en el mes de junio del año pasado a trabajar en la Concordia, ubicado a 40 minutos de donde el joven desapareció hace tres semanas.
