El equipo de Jürgen Klinsmann se impuso 2-0, en un partido que fue mucho más complicado en el trámite de lo que parecía en el papel.
Estados Unidos y Cuba jugaron este viernes un amistoso histórico, el primero desde 1947, que puso la cereza en el pastel al proceso de deshielo diplomático entre ambos países.
Banderas de Cuba coronaban una de las cabeceras y en los laterales había estandartes azules, blancos y rojos que decoraban las vallas del campo.
Chris Wondolowski, que había iniciado como suplente, aprovechó un rebote dentro del área y anotó el 1-0 al minuto 61.
Cuba se va conforme con su actaución y Estados Unidos mantiene la mira puesta en el partido clasificatorio del próximo 11 de noviembre contra México en Ohio.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/10/08/actualidad/1475880702_158082.html
