Entre ellos, el estrés que causa la queja continua de aquellos que han hecho del lamento su forma de vivir.
Y la negatividad tambiénNo se rodee de gente negativa y quejica.
Robert Sapolsky, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (EE UU), ha observado cómo el hipocampo es extremadamente sensible a los estímulos negativos.
Exponerse a demasiados lamentos y descontentos no es nada bueno para nuestro buen funcionamiento mental.
Al igual que los programas basura estimulan nuestra estupidez.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/23/fotorrelato/1474635345_951356.html
