A bordo del barco de MSF, como en toda embarcación, las funciones están perfectamente distribuidas.
El cometido común es salvar vidas, pero a partir de ahí a cada una de las personas a bordo le corresponde un papel: subirlos del gomón (las balsas de goma en las que los traficantes hacinan a un centenar de desesperados), examinarlos, pasarles el detector de metales (las armas y los cuchillos están vetados), inscribirlos en un registro para saber quiénes son y darles bebida y comida.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/12/album/1465741004_640117.html
