Velasco, el gobernador de Chiapas, se inclina y le besa el anillo; la acción es calificada de imprudente, sobre todo cuando preside la entidad con mayor diversidad religiosa en el país.
Esta actitud ha despertado críticas y preguntas sobre la vigencia del Estado laico.
La clase política mexicana en verdad es patética.
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Se presenta toda perfumada a Palacio Nacional, recibe serios señalamientos del Papa, el mensaje resbala de inmediato y lo único que interesa a la mayoría es aproximarse al personaje, tomarse una foto, estrecharlo y estar cerca del líder religioso.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/02/17/francisco-y-la-laicidad-del-estado-en-mexico-bernardo-barranco-4712.html
