Se sienten muy seguros y legitimados a hacer todo lo que hacen y están tranquilos disfrutando de sus privilegios, de tener mujeres a su disposición.
Después de dos años yo conocí al que ahora es mi marido y junto a él aprendí a tener relaciones igualitarias, respetuosas y no violentas.
Desde los 18 años hasta los 23 ejercí la prostitución en el Estado español, en casi todas las comunidades autónomas y en más de 40 clubes.
Muchos, miles de hombres paran todas las noches en los clubes y beben y tienen sexo a cambio de dinero.
Aún así, me di cuenta que ser víctima de tu pareja sentimental tiene más nivel que ser víctima de un putero.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/06/29/articulo/1467190903_598354.html
