Pero el que ahora corre peligro es el fútbol, el que tal vez ocupa la pirámide en la escala de placeres mundanos de Argentina.
Junto con el fin del FPT, el gobierno comunicó a la AFA la postergación de la Superliga para 2017, que fue votada hace tan sólo una semana.
De ser así, los futbolistas completarán 3 meses exactos de vacaciones desde que Lanús dio la vuelta olímpica, el torneo anterior.
Basta compararlo con los 100 millones que el Estado destina al Ministerio de Cultura para medir la magnitud del gasto.
Una liga que fue bautizada como “torneo de transición”, a la espera del nuevo formato.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/07/21/actualidad/1469121174_221287.html
