Pero, más allá de la polémica que rodea al procedimiento electoral, la nación andina se encuentra ante una involución trágica y en grave riesgo de regresar a uno de los momentos más oscuros de su vida institucional: el fujimorato.
Según las encuestas a boca de urna la candidata derechista, Keiko Fujimori, ganó ayer la primera vuelta de las elecciones presidenciales peruanas, con un amplio margen sobre sus dos competidores más cercanos.
Cabe recordar que los comicios están regidos por una legislación electoral aprobada de último momento por la mayoría fujimorista en el Congreso, lo cual ha provocado que los resultados se encuentren impugnados de antemano por sectores contrarios a la citada corriente.
El proceso electoral que concluirá con el balotaje del próximo domingo 5 de junio ha estado marcado por un cúmulo de irregularidades, como la inhabilitación judicial de varios candidatos, dos de los cuales sumaban un tercio de la intención de voto.
Con estas proyecciones, la hija de Alberto Fujimori, quien fue presidente entre 1990 y 2000 y se encuentra preso por corrupción y violaciones graves a los derechos humanos, está más cerca de triunfar en la segunda vuelta, instancia en la cual hace cinco años fue derrotada por el mandatario saliente, Ollanta Humala.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/11/opinion/002a1edi
