Huyeron del ardiente Negev en 1948, cuando nació el Estado de Israel, para instalarse en una Cisjordania administrada por Amán.
En torno a Jerusalén viven unos 2.000 beduinos en 46 campamentos (solo la mitad tienen agua corriente y ninguno cuenta con conexión a la red eléctrica).
Algunas piezas de lo que fueron casas prefabricadas muestran aún la bandera de la Unión Europea, que donó los alojamientos provisionales a los beduinos.
En la madrugada del pasado 21 de enero, las autoridades israelíes derribaron cuatro viviendas y otras dos construcciones auxiliares.
De nuevo el Ejército israelí les expulsó tras la Guerra de los Seis Días de 1967 de sus pastos en los pedregales.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/23/actualidad/1456258470_750749.html
