La negativa rotunda del gendarme va convirtiendo el dolor en rabia hasta que una pregunta –¿qué está buscando?— lo hace explotar: “¿¡Que qué buscamos!?
¿Usted sabría explicarme por qué a las constructoras italianas que triunfan en el mundo solo se les caen los puentes en Italia?
“Esa es mi casa y ahí dentro está todo”, reflexiona, “pero, aun así, ni siquiera eso es lo más importante.
Un hombre y una mujer se consuelan frente a una casa en ruinas.
Roberto, casi gritando, dice que entre el terremoto que sepultó L’Aquila y el del pasado miércoles no han pasado siete años, sino “solo tres minutos”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/26/actualidad/1472213270_847974.html
