Juan Gabriel, mucho más que una voz, un compositor o un símbolo, fue un estado del alma.
En sus baladas, boleros, rancheras, huapangos, rumbas, sones y salsas, Alberto Aguilera Valadez, más conocido como Juan Gabriel, hizo música de su alma.
En un país de sangre y tormento, Juan Gabriel parecía destinado a estrellarse contra el muro de los prejuicios.
Los que le trataron siempre han hablado de la existencia de dos Juan Gabriel diametralmente opuestos.
Una vez fuera, cambió de nombre y nació Juan Gabriel.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/08/29/actualidad/1472429249_600000.html
