El anteproyecto se refiere, sin mencionarlas específicamente, a dos de las grandes victorias legales y sociales de la Ciudad de México: el aborto y la homosexualidad.
Y para evitar que los principios de la Carta Magna queden sin efecto ante una situación catastrófica o la falta de Gobierno, el texto prohíbe el estado de excepción.
No obstante, estos grandes temas no aparecen en el texto con nombre y apellido, como en el caso de la cannabis.
En enero pasado, la Ciudad de México sufrió la más importante transformación desde su fundación: una reforma política elevó su estatus al de un Estado, con su propio gobernador, congreso y por primera vez, una Constitución Política.
“Esta Constitución no puede ser alterada por actos de fuerza (…) Mantiene su vigencia incluso si se rompe el orden institucional”, precisa el borrador.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/03/mexico/1472874087_388617.html
