Por otro lado, el verdadero combustible de la fogata destinada a intentar carbonizar a Lula da Silva viene de un esquema tan visible como absurdo, sin que nadie intente deshacerlo.
La cosa funciona así: algún funcionario de la Policía Federal advierte a los medios hegemónicos de comunicación que se detectó una sospecha sobre Lula da Silva (las pruebas o indicios son, por supuesto, innecesarios).
Así, cualquier cosa que pueda ser perjudicial al gobierno, sin importar las consecuencias sobre el país, merece el pronto respaldo del PSDB.
Con base en esa noticia, algún fiscal de escalón intermedio pide a la Federal una investigación.
El juez Sergio Moro la autoriza, y listo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/14/opinion/022a2pol
