«Otros hablaban de ellos, de lo que habían hecho por el mundo; Brasil ha querido hablar del futuro, de lo que todos juntos podemos hacer por el planeta».
Así, Río clausuró su ceremonia recordando al mundo el esfuerzo que hay que hacer para cambiar la forma de vida en el planeta.
“No se puede ya considerar hermosa una llama gigantesca”, dicen los organizadores de Río.
En Maracaná, el pebetero arderá para nadie, esperando un partido de fútbol y la ceremonia de clausura, ya que el atletismo se celebrará en otro estadio.
Guiándolos, en triciclos de vendedores, voluntarios, cinco de ellos mujeres transexuales, otro gesto por la igualdad y la inclusión.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/08/06/actualidad/1470449384_723647.html
