¡Una independencia nacional!
Es tan vigorosa y singular esa promesa que si la argumentaran los partidos oficiales, se convertiría en un tremendo bumerán.
Todos sus partidos muestran estigmas recientes que los deberían hacer callar sobre seguridad y justicia, honestidad, eficiencia, política exterior o derechos humanos.
Es el poder que dominó la política y la sociedad mexicana desde 1920 con la elección de Obregón.
A partir de decisiones individuales y de leyes con espacios apenas coyunturales, hoy cada vez más mexicanos podrán acceder a esas elecciones y sus consecuencias.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/25/opinion/015a1pol
