En Dylan, el favorito, estaba su retrato: She’s got everything she needs, she’s an artist, she don’t look back.
El desierto fue sólo una etapa de su ilimitada exploración interior.
Aunque ¿puede llamarse interior algo que sucedía a la intemperie?
Cuando nos conocimos, Mariana Rosemberg vivía en el desierto, libre como un pájaro.
En ese tiempo caminaba grandes distancias para platicar con el jícuri, y leía y releía todos los libros de Virginia Woolf.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/11/opinion/a10a1cul
