Esto quiere decir que la historia, convertida ya en el culebrón mediático más largo de estos Juegos, quedará en manos del fiscal de Río.
Si este fiscal decide seguir las indicaciones de la policía, solicitará que el nadador testifique de nuevo.
Ya que esto no puede hacerse en suelo estadounidense, Lochte debería regresar a la ciudad de la polémica.
Teniendo en cuenta los delitos que se le imputan, Lochte podría ser condenado de uno a seis meses de cárcel.
Lo cual no quiere decir que Lochte esté obligado a aceptar.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/26/america/1472163229_767472.html
