Llegaron al poder y convirtieron el atraco en su política.
Los sucesivos delegados perredistas siguieron la misma línea de sus antecesores del PRI: tapar las anomalías y malos manejos del presupuesto público de quien les había antecedido en el cargo.
Sheinbaum y Monreal ni escritorios y computadoras encontraron para comenzar sus actividades administrativas.
A partir de 1997 candidatos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) para distintas delegaciones del Distrito Federal comenzaron a ganarlas en las casillas de votación.
De otra forma todo quedará nada más en exhibición mediática y pirotecnia verbal.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/14/opinion/021a2pol
